Exportaciones

- Desde Matanzas exportan carbón vegetal a partir de cítricos demolidos

Trabajador de la Empresa Victoria de Girón en plena faena

Más de tres mil toneladas de carbón vegetal exportó la Empresa Victoria de Girón, en Jagüey Grande, Matanzas, a partir de la madera de arbustos viejos y enfermos de cítricos que se reponen por nuevas siembras.

Según Pedro Pérez Martínez, del departamento de ventas al exterior, en el año recién concluido exportaron tres mil 038 toneladas y produjeron otro volumen nada despreciable con destino al turismo, organismos y otras entidades nacionales.

Se trata, dijo, de convertir en un rubro exportable lo que antes se desechaba y requería para su quema del uso de no pocas cantidades de combustible, y sacar ganancia a las numerosas plantaciones demolidas en la región sureña de esa provincia.

Aproximadamente 200 trabajadores se dedican, de una u otra forma, a la producción de carbón.

Es un trabajo nada fácil, que requiere de mucha voluntad, sostuvo Jesús Estupiñán, al frente de un grupo de obreros que deciden la suerte del producto exportable.

Todo es difícil, desde el corte de las ramas hasta la propia elaboración del carbón, significó tras reconocer, sin embargo, que la gente está satisfecha con el salario devengado, el cual asciende a alrededor de mil 500 pesos mensuales.

Uno de los carboneros con experiencia en estos trajines, enalteció la calidad del producto y precisó que los hornos se queman en pocos días, además de cumplir todos los parámetros técnicos establecidos.

 

- Matanzas plan de producción de miel de abejas

La provincia de Matanzas se ratifica por octava ocasión como la mejor del país en la  producción de miel de abejas, cera y propóleos gracias a la eficiente labor de sus apicultores y personal de apoyo.

Hace unos días se recibió con gran júbilo en la Unidad Empresarial de Base (UEB) Apícola de Matanzas el camión con los tanques que completaban las mil toneladas de miel de abejas que hoy con 185 más sobrepasan el plan anual de ese importantísimo rubro exportable, e iguala los niveles productivos de la década de los años 80.
Durante los últimos ocho años Matanzas ha sobre cumplido su plan de extracción de mieles, ceras y propóleos además de la cría de abejas reinas, pilar fundamental para mantener la alta producción y la vitalidad de las colmenas.
El director de la UEB Apícola Matanzas, Jesús Falcón Sotolongo, aseguró que la provincia tenía un plan de mil 130 toneladas y el real sobrepasó esa cifra al acumular mil 185.
Agregó que el plan de cera ascendía a 14 mil 690 kilogramos y los superaron también con 23 mil 408 y el de propóleos con 396 kilogramos, prácticamente lo duplicaron al colectar 767.
La obtención de abejas reinas, otro de los indicadores que determinan la calidad de las colmenas, fue sobrecumplido, pues de un plan de 13 mil 246 con rendimientos del 55 por ciento se lograron 15 mil 282 a finales de octubre último.
La tonelada de miel de abejas se cotiza actualmente por encima de los tres mil 600 dólares en el mercado internacional, por lo que este esfuerzo no sólo ayuda la entrada de divisas al país, sino que contribuye al equilibrio medioambiental y a la polinización de las flores en la producción agrícola.
La finca de los Hermanos Fundora Ibarra también es noticia. Marcelo y Santiago lograron los 100 kilogramos por colmena y se convirtieron en los mejores del país.
Su secreto mayor es la dedicación al trabajo y el conocimiento al detalle de la vida y las necesidades de las abejas. Apicultores como ellos lograron que Matanzas tuviera nuevamente el galardón de mejor provincia colectora de miel que sumado a los transportistas hacen el equipo perfecto para en el 2014 repetir la hazaña.
Cuando se saquen las cuentas Matanzas tiene el mayor dividendo, no sólo en la producción, sino también en el trabajo con amor. Los transportistas, los jefes de área y los apicultores propiamente no cejan en su empeño de cumplir, año tras año, sus objetivos productivos.
Para todos ellos lo básico es entender las necesidades de las abejas y trazar una estrategia acertada. Eso implica trashumar colmenas a las mejores áreas de floración, cambiar las reinas en el momento adecuado y dedicarles con mucho amor todas las horas y los días del año, a pesar de las dificultades.