Leyendas Matanceras

Leyendas Matanceras

Yo desde niño tuve mucha suerte, supe encontrarla cuando contemplaba el Valle de Yumurí. La vida me reagaló un manantial: el Pompón, de la Ciudad de Matanzas, con sus purísimas y frescas aguas que los vecinos utilizaban y donde los sinsontes y otros inquietos pajaritos matanceros, apagaban la molesta sed.

Y un desconocido poeta, allá por el año 1850, escribió un delicado y amoroso cantarcillo que se convirtió en una de las leyendas matanceras... Yo no quise incluirla junto con las otras porque pensé que todos los matanceros la conocían y que también sabian que el autor había usado la palabra ermita (entonces no existía en Monserrate) para rimar el verso que termina: con una matancerita.

Esto me obliga ahora a copiar el Cantarcillo del Pompón matancero . Dice así:

     Del Pompón de agua exquisita
     nueve días tú no bebas
     con una matancerita.
     Porque si del agua pruebas
     boda tú harás en la Ermita.