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La pujanza económica de la naciente burguesía le permitió promover una cultura superior en el ámbito de las artes y las letras, la educación y la ciencia. Hitos importantes de este desarrollo se localizan en la fundación en 1827 de la Diputación Patriótica cuyos frutos aun se observan en la publicación del periódico La Aurora, la Biblioteca Pública, la Casa de Beneficencia (hoy internado Lenin) y otros. Brillaron también instituciones como el Teatro Principal, la Sociedad Filarmónica, el Liceo Artístico y Literario y un poco después el Teatro Esteban (hoy Sauto). A esto se unen magníficos colegios como la Empresa y el Instituto de Segunda Enseñanza.

En estos espacios se destacaron personalidades culturales de primer orden nacional entre las cuales se hallan Miguel Teurbe Tolón, José Victoriano Betancourt, Gabriel de Concepción Valdés (Plácido), los hermanos Milanés, la familia Guiteras y muchos más. Es imposible no destacar a José Jacinto Milanés, el primer dramaturgo cubano de éxito. En el campo de la música descuellan radiantes personalidades como Ursula Deville y José White. Estas características tuvieron también expresiones, en otras ciudades como Cárdenas y Colón, aunque mas limitadas.

Por todo el esplendor cultural alcanzado en la Ciudad de Matanzas, el 17 de febrero de 1860, el director del Liceo Artístico y Literario, Rafael del Villar la proclamó como La Atenas de Cuba, designación que se ha mantenido a través de los tiempos y hasta la actualidad.

Junto al florecimiento económico se abrió paso el pensamiento independentista. En 1823, se descubrió la Conspiración de los Soles y Rayos de Bolívar y posteriormente la del Águila Negra. Ambas tuvieron una fuerte presencia en el territorio yumurino. En la primera se destacó la participación de José María Heredia, el primer romántico cubano cuya obra fue expresión literaria del separatismo cubano de inicios del siglo XIX.

El peligro de la abolición de la esclavitud y el desarrollo productivo y democrático burgués de la época, presentes en los Estados Unidos, creó falsas expectativas entre algunos terratenientes e intelectuales cubanos, incluidos algunos matanceros y los llevó a la idea de la anexión al naciente coloso norteño. Esto motivó, entre otras manifestaciones, el desembarco por Cárdenas, el 19 de mayo de 1850, de Narciso López al frente de un contingente de 600 hombres en su mayoría norteamericanos. En ese empeño vino la bandera que devendría en Enseña Nacional ideada con la participación de Miguel Teurbe Tolón y bordada por su esposa y prima-hermana Emilia Teurbe Tolón. A este intelectual yumurino le debemos también el diseño del Escudo Nacional. En esa época se inscribe, el 8 de octubre de 1850, el Encuentro del Yumurí, donde por primera vez en Matanzas se derramó sangre cubana por la libertad.

El 10 de octubre de 1868 bajo el mando de Carlos Manuel de Céspedes comenzó por Oriente la guerra de liberación nacional contra el yugo español. El eco de las ideas independentistas halló terreno fértil en Matanzas.