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Juan Arnao dirigía los trabajos de la provincia y en la zona de Cárdenas, Miguel Bravo Sentiés, médico habanero, se hallaba al frente. Sin embargo los esfuerzos que se llevaron a cabo abortaron por distintas razones y solamente se puede señalar el alzamiento en Jagüey Grande, el 10 de febrero de 1869, y la creación por la Cámara de Representantes de la República de Cuba en Armas de la designación del Distrito Militar de Colón.

Por su parte la reacción española se cebó en la población indefensa. Fueron activadas bandas de asesinos al estilo de los Chapelgorris de Guamutas que asesinaron a cientos de pacíficos campesinos, se clausuraron instituciones emblemáticas como el colegio la Empresa, la Biblioteca Pública, El Liceo Artístico y Literario y el Instituto de Segunda Enseñanza, entre otros. Además fueron deportados un buen grupo de personalidades de las jurisdicciones y sus bienes embargados, los cuales en la práctica pasaron a manos de agentes españoles, quienes se enriquecieron. También decenas de matanceros fueron fusilados, destacándose los casos de Eleuterio (Tello) Lamar y José Ramón Guiteras o asesinados extrajudicialmente como los hermanos Olivera en Unión de Reyes.

En el terreno bélico es significativo el cruce por la Ciénaga de Zapata a inicios de 1870 del primer contingente invasor al mando del patriota villareño Luis de la Maza Arredondo. Entre 1875 y 1876 desarrolla el General de Brigada Henry Reeve una proeza bélica al invadir las zonas del centro-este de la actual provincia y mantener en jaque a las tropas españolas en esos sitios.

Una vez finalizada la contienda, el 9 de junio de 1878 se reorganizó la división política administrativa colonial y se crearon seis provincias, entre ellas la de Matanzas. Para cumplir con esta ley se unieron los territorios de Matanzas, Cárdenas y Colón, adquiriendo un contorno muy cercano al actual.

Al finalizar la Guerra, la mayor parte de los terratenientes criollos matanceros quedaron en la ruina y sus bienes embargados estaban desechos lo que les impedía competir en el mercado viéndose obligados a vender su producción agrícola, la caña de azúcar, a los centrales modernos y tecnificados. Nacía una nueva clase social: los colonos, mientras aumentaba la riqueza de los sectores ligados al Gobierno colonial y también empresas y personajes de procedencia norteamericana. De esta manera La Concentración Azucarera tuvo su expresión en la provincia de Matanzas.

A este aspecto económico-social se une la abolición de la esclavitud, (1888) producto de lo obsoleto de este sistema de trabajo y de la guerra librada por los cubanos, lo que aumentó considerablemente la clase obrera, especialmente en los trabajadores agrícolas.