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Los nuevos estratos que ahora poseían el poder económico, aliados estrechamente con el colonialismo, no estaban interesados en el adelanto sociocultural de Matanzas. Sin embargo los restos de la sociedad criolla llevaron a cabo empeños culturales. Cabe señalar la reapertura del Liceo Artístico y Literario: la Sociedad Talia (1874) se transformó en El Ateneo (20 de julio de 1879), se publicaron diversas revistas entre las que sobresalió El Pensamiento y en 1879, fue estrenado el primer danzón devenido en Baile Nacional. En el terreno educacional debe señalarse entre las instituciones de valía la fundación del colegio privado Los Normales y en 1884 la celebración del Primer Congreso Pedagógico de Cuba. No puede obviarse la apertura en 1881 de la Exposición Internacional de Matanzas, primigenia en Cuba, América Central y el Caribe y considerada por destacados especialistas como el “canto del cisne” de la burguesía matancera.

En ese período, denominado por Martí como La Tregua Fecunda, prosiguieron las inquietudes políticas y movimientos armados. Entre 1884 y 1885 el General de Brigada Carlos Agüero sembró la alarma con sus proezas combativas, entre las cuales se cuentan más de 60 encuentros y la toma de poblados como Manguito. Víctima de una emboscada, fue asesinado en marzo de 1885. También pueden señalarse las acciones llevadas a cabo por Manuel García entre 1887 y 1895, hasta caer, traicionado, en vísperas del alzamiento del 24 de febrero.

En esta época la lucha de la clase obrera se intensificó con huelgas, paros y protestas. En octubre de 1887 las organizaciones gremiales de Matanzas y Cárdenas recaudaron fondos para la defensa de los Mártires de Chicago, acción casi singular en el país y en toda América Latina

En este periodo debe destacarse la labor divulgativa de Juan Gualberto Gómez preparando en masa al pueblo para la nueva contienda que ya organizaba Martí. Por la constante actuación de este prócer durante toda su vida en favor de la independencia y soberanía de Cuba se le ha designado como el Patriota Insigne de la provincia.

El Partido Revolucionario Cubano (1892) se fue estructurando de manera clandestina a través de clubes secretos en Matanzas, Cárdenas, Colón, Jagüey Grande, Unión de Reyes, Alacranes y otros sitios, lo cual le permitió al Apóstol informarle a Máximo Gómez que en Matanzas todo estaba hecho.

Cuando estalló el movimiento insurreccional en 1895, la provincia dio una respuesta contundente a la gesta emancipadora: el 24 de febrero Juan Gualberto Gómez, junto a Antonio López Coloma y otros patriotas, protagonizaron el alzamiento de La Ignacia, en Ibarra, no lejos de la ciudad. En Jagüey Grande el pronunciamiento lo dirigió el médico Martín Marrero Rodríguez con 39 hombres. Dos días después sostuvo un encuentro con los españoles en Palmar Bonito, siendo este el primer combate victorioso librado en Occidente en la Guerra del 95. A pesar del ímpetu inicial, estos intentos fueron sofocados pero muy pronto, paulatinamente diversas partidas de insurgentes se fueron al campo mambí lidereadas por jefes naturales, entre los cuales pueden mencionarse a José Álvarez Arteaga (Matagás), Felino Álvarez Duarte, Clotilde García Morejón, José Roque Hernández, Guillermo Acevedo Villamil, José Dolores Amieva, y Eduardo García Vigoa, y otros más, los cuales llevaron a cabo más de un centenar de acciones combativas y tomaron varios poblados, abonando el terreno para la llegada de la Invasión de Gómez y Maceo.