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Convulsiones políticas no faltaron. En 1912 brotó el alzamiento de los Independientes de Color y diferentes huelgas obreras se llevaron a cabo. El ascenso al poder de Gerardo Machado (1925-1933) y la dictadura que implantó motivó una reacción popular y el desarrollo de un movimiento clandestino. En esas circunstancias se crearon en la ilegalidad los grupos iniciales del Primer Partido Marxista Leninista en Matanzas (1928) y su fachada legal la Juventud Obrera Deportiva y Cultural. En agosto de l933 el pueblo matancero se sumó a la Huelga General que derrocó el 12 de agosto de ese año a la dictadura machadista. En la lucha contra esa tiranía cayeron valiosos hijos de la tierra matancera. El epílogo de este proceso conocido en la Historia de Cuba como la Revolución del 33, tuvo lugar en las inmediaciones del río Canímar, en la fortaleza colonial de El Morrillo, cuando la reacción logró asesinar a los lideres insurreccionales Antonio Guiteras y el venezolano Carlos Aponte, el 8 de mayo de 1935.

En el ámbito cultural y ante el abandono oficial, fueron las clases medias de la provincia las que impulsaron el desarrollo en esta esfera. Se destacaron las actividades de la Sociedad Milanés, la Sociedad de Conferencias, el Grupo Matanzas y otros. La poesía de Bonifacio Byrne y Agustín Acosta sobresalieron por su acento social y patriótico, marcadamente antimperialista. En la educación fue creada la Escuela Normal para Maestros y se logró estabilizar el Instituto de Segunda Enseñanza en un edificio erigido al efecto. Sin embargo el resto del sistema educacional público tenia ribetes desastrosos y solo sobresalían algunos centros privados. Más del 30% de las personas mayores de 10 años eran analfabetas. Salud, y la seguridad social estaban sencillamente abandonadas y el desempleo crónico azotaba al territorio. Un aspecto importante fue la fundación en 1935 de la Asociación Amigos de la Cultura Cubana que llevó a cabo una inusitada obra de promoción, divulgación y educación en la sociedad yumurina.

El ascenso del fascismo mundial marcó una huella en Matanzas. Centenares de combatientes cubanos, entre ellos decenas de matanceros, fueron a pelear a España en apoyo del pueblo español, y cayeron en la contienda varios hijos de Matanzas.

Los años de la Segunda Guerra Mundial fueron de relativa bonanza económica. Se elevó la producción azucarera y el precio del dulce producto, se reactivaron los puertos de Matanzas y Cárdenas, creándose en el primero la Zona Franca y se reanimaron otras industrias como la henequenera. Se trajeron de los Estados Unidos fábricas nocivas y deterioradas como la Rayonera y se crearon otras como la de conservas de Colón, pero el pueblo matancero pudo extraer poco provecho del auge comercial y productivo. El robo de los tesoros públicos, y el vandalismo oficial signaron esa época

También crecieron las lacras sociales. El desempleo alcanzó altos niveles acompañado de la prostitución, el juego ilícito, el analfabetismo, la mendicidad y el desamparo oficial. Aparecieron los barrios de indigentes y fueron frecuentes los desahucios y los negocios turbios. La Zona Franca se convirtió en fuente del contrabando oficial.

La protesta popular frente a esta situación se desarrolló a través de las luchas obreras, campesinas y estudiantiles que se hicieron sentir en toda la provincia y especialmente en las grandes ciudades.