Síntesis Histórica

Sintesis Histórica

Síntesis Histórica

La naturaleza ha dotado al actual territorio de la provincia de Matanzas con una belleza paradisíaca. Los matanceros con su acción han creado en el entorno valores económicos, arquitectónicos y sociales reconocidos en la matanceridad y hacen de la región una de las mayores contribuyentes a la formación de la identidad y la nacionalidad cubana.

Hay pruebas de la presencia del hombre primitivo que rebasan los 10 mil años de antigüedad, existiendo vestigios de ella en todos los rincones de la provincia. En 1510 los aborígenes asentados en torno a la rada yumurina, dirigidos por Guayucayex, cacique de la aldea de Yucayo, ejecutaron a un grupo de conquistadores, hecho que constituye la primera rebelión en Cuba contra los invasores ibéricos y dio el nombre a la bahía y a todo su entorno.

La importancia política y militar del sitio despertó las apetencias de varias naciones europeas. Para prevenir las intenciones de apoderarse de este enclave el rey de España Carlos II ordenó levantar una ciudad, lo cual se concretó el 12 de octubre de 1693 mediante la misa oficiada por el Obispo, Diego Evelino de Compostela, en la cual bendijo la primera piedra del futuro templo cristiano y la intervención del Gobernador Interino Severino de Manzaneda, el cual proclamó oficialmente la constitución de la nueva urbe española en Cuba que llevó por nombre San Carlos (por el Rey Carlos II) y San Severino (por el Gobernador Interino) de Matanzas. Esta denominación perpetuó, sin proponérselo, el acto primigenio de rebeldía de los aborígenes cubanos en contra del invasor español.

Al día siguiente se trasladó la importante comitiva a la “Punta Gorda” en la margen oeste de la bahía donde se bendijeron las obras del Castillo que allí se levantaba, singular vestigio actual del acontecimiento fundador. A esta fortaleza, se le unirían lustros mas tarde, El Morrillo y las ya desaparecidas San José de la Vigía y Peñas Altas.

En la creación de la Ciudad de Matanzas se manifiestan características que le proporcionan un carácter único en el panorama cubano. Es la primera urbe del país erigida bajo la voluntad estatal explicita en los documentos emitidos por el Rey de España y responde en su esencia a los principios político-militares de los siglos renacentistas y a la imperiosa necesidad de resguardar a la capital de un ataque enemigo por la retaguardia. Se levantó de manera organizada con los conceptos de la cuadrícula española, plasmada en un plano previo, ajustado a “regla y cordel”, con el ánimo real de considerarla ciudad y no villa, como sus predecesoras. Por la procedencia del núcleo fundamental de sus fundadores se le puede considerar como la ciudad primada de los oriundos de las Islas Canarias en América.

El proceso fundacional culminó cuando se le señaló por el Gobernador una amplia jurisdicción y el 8 de diciembre de 1694 quedó constituido el cabildo citadino con Diego Méndez de León Illada como alcalde de primer voto.

 

 

Durante todo el siglo XVIII Matanzas fue la única ciudad con esa categoría, en la vasta extensión entre La Habana y Villa Clara, pero no pasó de ser una aldea. En el resto del actual territorio provincial existió una red de instituciones eclesiásticas que determinaron puntos poblados como Guamutas, Guamacaro, Macurijes, y Hanábana entre otros. 

En los finales del S. XVIII comenzará una bonanza económica por el incremento de la producción del café y el azúcar con destino al abastecimiento de los mercados europeos vacantes por la ruina de Haití. En estos años comienzan a destacarse familias acaudaladas, las cuales no solo serán las rectoras de la economía también se establecerán como pilares en el desarrollo socio-cultural. Entre ellas tenemos a los Alfonso, Aldama, Drake, Poey, Diago y más tarde Madan, Fernández, Frías, Ventosa y otros. Algunos de ellos obtuvieron pingües ganancias en el tráfico negrero, realizaron importantes inversiones en la industria azucarera, el comercio al por mayor y los servicios en la provincia, A pesar de su carácter absentista en su mayoría, levantaron edificios o contribuyeron con obras culturales de envergadura en la localidad.

La Plaza de Armas conocida como de la Vigía en la Ciudad de Matanzas fue el primer emplazamiento de este tipo en la futura provincia y debía convertirse en el centro político administrativo de toda la región. Ya en el tercio final del S. XVIII se hizo necesario localizar un nuevo espacio que tuviera las condiciones elementales establecidas en las Leyes de Indias. Hacia 1800 se comenzó a considerar la Plaza del Rey o Plaza Nueva como la Segunda Plaza de Armas, hacia cuyas inmediaciones se trasladaría la Casa de Gobierno. Poco a poco se fue conformando lo que hoy conocemos como Parque de la Libertad.

En 1818 se habilitó definitivamente el puerto de Matanzas para comerciar con todo el mundo y permitió el comienzo de una etapa de esplendor económico- social en el cual las comunicaciones jugaron un papel importante. Al sistema de diligencias Habana-Matanzas creado en 1818, se unió, al año siguiente, el de transporte marítimo regular mediante el barco de vapor Neptuno, el primero en España y sus dominios. Esto contribuyó al impulso general del territorio.

La industria azucarera fue asentándose decididamente sobre la base de la fuerza del trabajo esclavo y el uso de la tecnología más avanzada de la época en el sector fabril y en el del transporte. Nuevas ciudades se forjaron como expresión de este naciente poderío económico, de ellas, las más destacadas fueron San Juan de Dios de Cárdenas (1828) cuyo puerto fue habilitado en 1843 y Nueva Bermeja (Colón) en 1836. A estas, posteriormente, se unirían otros núcleos poblacionales importantes: Macurijes (Pedro Betancourt), Bemba (Jovellanos), Jagüey Grande y Artemisa (Perico).

El desarrollo del ferrocarril fue determinante en el auge económico. Matanzas fue la segunda región de la Isla en implantar este adelanto técnico. Debe tenerse en cuenta que Cuba fue el primer país latinoamericano en poseerlo, diez años antes que España.

 

El surgimiento de la red ferroviaria permitió la comercialización de los productos en la generalidad de las zonas matanceras, a través de la salida por los puertos de Matanzas y Cárdenas. De esta forma se consolidó el régimen de plantación esclavista en todas las regiones, el cual alcanzó su cenit cuando las jurisdicciones de Matanzas, Cárdenas y Colón llegaron a producir, a mediados del siglo XIX, mas del 50 % de la totalidad del azúcar cubano.

Es interesante analizar la unión del pensamiento empresarial burgués con el empleo de la Ciencia y la Técnica en la industria azucarera matancera. En la zafra de 1817-1818, de las cuatro máquinas de vapor instaladas en Cuba, dos funcionaban en Matanzas: en la fábrica de Juan Madrazo y en la de Pedro Diago. Desde entonces trapiches, mazas, centrífugas y otras técnicas siempre fueron primicia en el territorio. Ejemplo del empleo de estos adelantos, lo encontramos, entre otros, en el San Juan Nepomuceno (Caobas, Limonar) de Pedro Diago y Las Cañas (Alacranes) de la familia Poey. En la década de 1850-1860 las jurisdicciones matanceras cuentan con la mayoría de los ingenios más grandes, modernos y productivos del país.

Sin embargo en el sector agrícola poco se hizo y estas innovaciones técnicas redundaron en una inhumana intensificación del trabajo de los siervos negros y chinos. La esclavitud resultó a la postre un freno al desarrollo económico matancero y de todo el país. La terrible explotación a que fueron sometidos los esclavos condujo, primero al cimarronaje y al apalancamiento y después, a las grandes sublevaciones, entre ellas las de mayor trascendencia en Cuba. El 5 de noviembre de 1843 estalló la del ingenio Triunvirato, la cual se extendió a fincas cercanas. El movimiento mostró un cierto grado de organización y fue sofocado cruelmente al costo de 56 esclavos muertos, 18 fusilados y 67 prisioneros. Muchos más lograron escapar y se refugiaron en la Ciénaga de Zapata. Un factor demostrativo del interés por los asuntos cubanos, desde aquella temprana época por parte de los Estados Unidos, fue su ofrecimiento del envío de tropas para sofocar el levantamiento.

La llamada Conspiración de La Escalera, inspirada en el interés inglés por la abolición, provocó una represión ilimitada por parte de las autoridades coloniales. En ella el Gobierno Español involucró a importantes personalidades blancas, como José de la Luz y Caballero y Domingo del Monte. Mediante torturas aplicadas a los detenidos, se llevó un proceso judicial que culminó con decenas de muertos en los potros del suplicio, un centenar de condenados a muerte, 600 a presidio y 400 al destierro. El 28 de junio de 1844 fue fusilado el poeta mulato Gabriel de la Concepción Valdés (Plácido) y otros intelectuales y esclavos, acusados falsamente de encabezar la organización de la conspiración.

La pujanza económica de la naciente burguesía le permitió promover una cultura superior en el ámbito de las artes y las letras, la educación y la ciencia. Hitos importantes de este desarrollo se localizan en la fundación en 1827 de la Diputación Patriótica cuyos frutos aun se observan en la publicación del periódico La Aurora, la Biblioteca Pública, la Casa de Beneficencia (hoy internado Lenin) y otros. Brillaron también instituciones como el Teatro Principal, la Sociedad Filarmónica, el Liceo Artístico y Literario y un poco después el Teatro Esteban (hoy Sauto). A esto se unen magníficos colegios como la Empresa y el Instituto de Segunda Enseñanza.

En estos espacios se destacaron personalidades culturales de primer orden nacional entre las cuales se hallan Miguel Teurbe Tolón, José Victoriano Betancourt, Gabriel de Concepción Valdés (Plácido), los hermanos Milanés, la familia Guiteras y muchos más. Es imposible no destacar a José Jacinto Milanés, el primer dramaturgo cubano de éxito. En el campo de la música descuellan radiantes personalidades como Ursula Deville y José White. Estas características tuvieron también expresiones, en otras ciudades como Cárdenas y Colón, aunque mas limitadas.

Por todo el esplendor cultural alcanzado en la Ciudad de Matanzas, el 17 de febrero de 1860, el director del Liceo Artístico y Literario, Rafael del Villar la proclamó como La Atenas de Cuba, designación que se ha mantenido a través de los tiempos y hasta la actualidad.

Junto al florecimiento económico se abrió paso el pensamiento independentista. En 1823, se descubrió la Conspiración de los Soles y Rayos de Bolívar y posteriormente la del Águila Negra. Ambas tuvieron una fuerte presencia en el territorio yumurino. En la primera se destacó la participación de José María Heredia, el primer romántico cubano cuya obra fue expresión literaria del separatismo cubano de inicios del siglo XIX.

El peligro de la abolición de la esclavitud y el desarrollo productivo y democrático burgués de la época, presentes en los Estados Unidos, creó falsas expectativas entre algunos terratenientes e intelectuales cubanos, incluidos algunos matanceros y los llevó a la idea de la anexión al naciente coloso norteño. Esto motivó, entre otras manifestaciones, el desembarco por Cárdenas, el 19 de mayo de 1850, de Narciso López al frente de un contingente de 600 hombres en su mayoría norteamericanos. En ese empeño vino la bandera que devendría en Enseña Nacional ideada con la participación de Miguel Teurbe Tolón y bordada por su esposa y prima-hermana Emilia Teurbe Tolón. A este intelectual yumurino le debemos también el diseño del Escudo Nacional. En esa época se inscribe, el 8 de octubre de 1850, el Encuentro del Yumurí, donde por primera vez en Matanzas se derramó sangre cubana por la libertad.

El 10 de octubre de 1868 bajo el mando de Carlos Manuel de Céspedes comenzó por Oriente la guerra de liberación nacional contra el yugo español. El eco de las ideas independentistas halló terreno fértil en Matanzas.

Juan Arnao dirigía los trabajos de la provincia y en la zona de Cárdenas, Miguel Bravo Sentiés, médico habanero, se hallaba al frente. Sin embargo los esfuerzos que se llevaron a cabo abortaron por distintas razones y solamente se puede señalar el alzamiento en Jagüey Grande, el 10 de febrero de 1869, y la creación por la Cámara de Representantes de la República de Cuba en Armas de la designación del Distrito Militar de Colón.

Por su parte la reacción española se cebó en la población indefensa. Fueron activadas bandas de asesinos al estilo de los Chapelgorris de Guamutas que asesinaron a cientos de pacíficos campesinos, se clausuraron instituciones emblemáticas como el colegio la Empresa, la Biblioteca Pública, El Liceo Artístico y Literario y el Instituto de Segunda Enseñanza, entre otros. Además fueron deportados un buen grupo de personalidades de las jurisdicciones y sus bienes embargados, los cuales en la práctica pasaron a manos de agentes españoles, quienes se enriquecieron. También decenas de matanceros fueron fusilados, destacándose los casos de Eleuterio (Tello) Lamar y José Ramón Guiteras o asesinados extrajudicialmente como los hermanos Olivera en Unión de Reyes.

En el terreno bélico es significativo el cruce por la Ciénaga de Zapata a inicios de 1870 del primer contingente invasor al mando del patriota villareño Luis de la Maza Arredondo. Entre 1875 y 1876 desarrolla el General de Brigada Henry Reeve una proeza bélica al invadir las zonas del centro-este de la actual provincia y mantener en jaque a las tropas españolas en esos sitios.

Una vez finalizada la contienda, el 9 de junio de 1878 se reorganizó la división política administrativa colonial y se crearon seis provincias, entre ellas la de Matanzas. Para cumplir con esta ley se unieron los territorios de Matanzas, Cárdenas y Colón, adquiriendo un contorno muy cercano al actual.

Al finalizar la Guerra, la mayor parte de los terratenientes criollos matanceros quedaron en la ruina y sus bienes embargados estaban desechos lo que les impedía competir en el mercado viéndose obligados a vender su producción agrícola, la caña de azúcar, a los centrales modernos y tecnificados. Nacía una nueva clase social: los colonos, mientras aumentaba la riqueza de los sectores ligados al Gobierno colonial y también empresas y personajes de procedencia norteamericana. De esta manera La Concentración Azucarera tuvo su expresión en la provincia de Matanzas.

A este aspecto económico-social se une la abolición de la esclavitud, (1888) producto de lo obsoleto de este sistema de trabajo y de la guerra librada por los cubanos, lo que aumentó considerablemente la clase obrera, especialmente en los trabajadores agrícolas.

Los nuevos estratos que ahora poseían el poder económico, aliados estrechamente con el colonialismo, no estaban interesados en el adelanto sociocultural de Matanzas. Sin embargo los restos de la sociedad criolla llevaron a cabo empeños culturales. Cabe señalar la reapertura del Liceo Artístico y Literario: la Sociedad Talia (1874) se transformó en El Ateneo (20 de julio de 1879), se publicaron diversas revistas entre las que sobresalió El Pensamiento y en 1879, fue estrenado el primer danzón devenido en Baile Nacional. En el terreno educacional debe señalarse entre las instituciones de valía la fundación del colegio privado Los Normales y en 1884 la celebración del Primer Congreso Pedagógico de Cuba. No puede obviarse la apertura en 1881 de la Exposición Internacional de Matanzas, primigenia en Cuba, América Central y el Caribe y considerada por destacados especialistas como el “canto del cisne” de la burguesía matancera.

En ese período, denominado por Martí como La Tregua Fecunda, prosiguieron las inquietudes políticas y movimientos armados. Entre 1884 y 1885 el General de Brigada Carlos Agüero sembró la alarma con sus proezas combativas, entre las cuales se cuentan más de 60 encuentros y la toma de poblados como Manguito. Víctima de una emboscada, fue asesinado en marzo de 1885. También pueden señalarse las acciones llevadas a cabo por Manuel García entre 1887 y 1895, hasta caer, traicionado, en vísperas del alzamiento del 24 de febrero.

En esta época la lucha de la clase obrera se intensificó con huelgas, paros y protestas. En octubre de 1887 las organizaciones gremiales de Matanzas y Cárdenas recaudaron fondos para la defensa de los Mártires de Chicago, acción casi singular en el país y en toda América Latina

En este periodo debe destacarse la labor divulgativa de Juan Gualberto Gómez preparando en masa al pueblo para la nueva contienda que ya organizaba Martí. Por la constante actuación de este prócer durante toda su vida en favor de la independencia y soberanía de Cuba se le ha designado como el Patriota Insigne de la provincia.

El Partido Revolucionario Cubano (1892) se fue estructurando de manera clandestina a través de clubes secretos en Matanzas, Cárdenas, Colón, Jagüey Grande, Unión de Reyes, Alacranes y otros sitios, lo cual le permitió al Apóstol informarle a Máximo Gómez que en Matanzas todo estaba hecho.

Cuando estalló el movimiento insurreccional en 1895, la provincia dio una respuesta contundente a la gesta emancipadora: el 24 de febrero Juan Gualberto Gómez, junto a Antonio López Coloma y otros patriotas, protagonizaron el alzamiento de La Ignacia, en Ibarra, no lejos de la ciudad. En Jagüey Grande el pronunciamiento lo dirigió el médico Martín Marrero Rodríguez con 39 hombres. Dos días después sostuvo un encuentro con los españoles en Palmar Bonito, siendo este el primer combate victorioso librado en Occidente en la Guerra del 95. A pesar del ímpetu inicial, estos intentos fueron sofocados pero muy pronto, paulatinamente diversas partidas de insurgentes se fueron al campo mambí lidereadas por jefes naturales, entre los cuales pueden mencionarse a José Álvarez Arteaga (Matagás), Felino Álvarez Duarte, Clotilde García Morejón, José Roque Hernández, Guillermo Acevedo Villamil, José Dolores Amieva, y Eduardo García Vigoa, y otros más, los cuales llevaron a cabo más de un centenar de acciones combativas y tomaron varios poblados, abonando el terreno para la llegada de la Invasión de Gómez y Maceo.

Los españoles aplicaron sin misericordia una política altamente represiva. El primer fusilado en esta guerra fue el jovellanense Domingo Mujica Carratalá el 20 de agosto de 1895. Al finalizar la contienda, de los 192 ejecutados en el país oficialmente, 61 era matanceros.

El 20 de diciembre de 1895 penetraron en la provincia las huestes invasoras cubanas con Gómez y Maceo a la cabeza. El 23 se desarrolló el combate de Coliseo donde fue derrotado Martínez de Campos, Capitán General de la Isla. Ese mismo día los jefes mambises decidieron realizar el Lazo de la Invasión, brillante operación táctica, que le abrió las puertas de Occidente. El 29 de diciembre los insurrectos derrotaron a los hispanos en Calimete y el 1 de enero pasaron victoriosamente a tierras habaneras, luego de haber sostenido un breve combate de retaguardia en El Estante.

Después del cruce de la Invasión se creó en Matanzas el Ejército Libertador organizado en la Primera División del Quinto Cuerpo de Ejército teniendo al frente al General de Brigada José Lacret Morlot (10/III/1896). Posteriormente, desde julio de 1897, esta responsabilidad la ocupó el matancero Mayor General Pedro Betancourt Dávalos hasta el final de la contienda. Como expresión del esfuerzo del territorio yumurino en los 30 años de lucha por la independencia se puede decir que 11 oficiales nacidos en la provincia alcanzaron el grado de Brigadier y dentro de ellos, dos Mayores Generales.

En medio de la contienda generalizada por toda la Isla y como recurso para contener la embestida mambisa, en octubre de 1896, Valeriano Weyler decretó el Bando de Reconcentración, medida que afectó de modo criminal a las masas campesinas. Alrededor de 2000 personas murieron de hambre, en sólo 10 meses, en la ciudad de Matanzas. En total pereció cerca del 50% de la población matancera asentada en la provincia.

En 1898, cuando España tenía perdida la guerra, los Estados Unidos de Norteamérica intervinieron militarmente en el conflicto bajo falsos pretextos humanitarios y con el objetivo encubierto de lograr su anhelo mas que centenario de apoderarse de Cuba. En su empeño impusieron un bloqueo a la Isla que agravó los efectos de la Reconcentración y en un acto de barbarie sus barcos bombardearon la urbe yumurina y la de Cárdenas.

El 3 de agosto de 1898 el coronel Pio Domínguez Lorant, nativo de Alacranes, dirigió la última carga al machete en esta provincia en la que destrozó a la guerrilla de Unión de Reyes en las inmediaciones del ingenio Fomento, cerca de Cabezas.

Finalmente el 1º de enero de 1899 cesó la soberanía española y se implantó la ocupación militar norteamericana sobre el país. El último Capitán General abandonó la Isla por el puerto de Matanzas. El territorio enfrentó el nuevo período, en difíciles condiciones. Su economía en bancarrota, su población diezmada y la producción descapitalizada casi totalmente. No obstante el 10 de enero de l899 los obreros cardenenses obligados por la angustiosa situación económica protagonizaron la primera huelga en Cuba, muestra de la rebeldía popular ante la realidad imperante.

El pueblo matancero luchó patrióticamente y con denuedo por el cumplimiento de las promesas estadounidenses, la salida de Cuba del Ejército de Ocupación Norteamericano y contra el despojo que realizó el Gobierno Interventor de la costa sur al traspasar a Cienfuegos la Ciénaga de Zapata.

Un poeta matancero Bonifacio Byrne y Puñales volcó toda la inconformidad del pueblo y su voluntad de lucha en un poema titulado Mi Bandera, dedicado al Mayor General Pedro Betancourt, y compuesto a su regreso a Cuba el 4 de enero de 1899. Esta épica y viril obra, profundamente patriótica, ha devenido en piedra raigal y bandera de la ideología cubana frente a la ofensiva norteamericana contra nuestra nacionalidad, cuando expresó en una de sus estrofas:

Si deshecha en menudos pedazos

Llega a ser mi bandera algún día

Nuestros muertos alzando los brazos

La sabrán defender todavía

El 10 de enero de 1899 tomó posesión como la suprema autoridad regional el Mayor General James Harrison Wilson y dos días después hacia su entrada en la ciudad cabecera el Mayor General Pedro Betancourt al frente de sus tropas libertarias. El 1 de julio de 1900 al constituirse el Ayuntamiento Republicano ondeó por primera vez, el pabellón Nacional Cubano en lo alto del Palacio del Gobierno Provincial, frente al Parque de La Libertad.

El 20 de mayo de 1902 los cubanos vieron subir al mástil del Castillo del Morro habanero la enseña de la Estrella Solitaria, pero eso no significaba la libertad y la plena independencia. La Enmienda Platt y los tratados a los que se vio obligado el Estado Cubano a aceptar, convertían al país en una neocolonia norteamericana.

La República que nacía tendría entre sus características expresión característica en el robo del tesoro nacional, los negocios turbios y el gobernar a espaldas del pueblo. La sucesión de funcionarios públicos, salvo honrosas excepciones, subieron al poder con el objeto de enriquecerse. Todo lo cual tuvo su expresión en Matanzas.

Como muestra del patriotismo de las masas matanceras el 24 de febrero de 1909 se inauguró la escultura monumentaria de José Martí en el Parque de la Libertad, por iniciativa del científico yumurino Dr. Ramón Luis Miranda y levantada por cuestación popular.

En el plano económico en la primera mitad de la República Mediatizada, se alcanzaron ligeros logros. En esta etapa se construyeron importantes obras como el puerto de Matanzas, la instauración de la Fábrica de Jarcias, la vía férrea Matanzas-Habana con trenes eléctricos (1916), la construcción del Canal de Roque, la Carretera Central y el parque Machado (hoy René Fraga) Sin embargo en la producción y los servicios poco o nada se hizo para mitigar las secuelas de la guerra en las masas populares

 

Convulsiones políticas no faltaron. En 1912 brotó el alzamiento de los Independientes de Color y diferentes huelgas obreras se llevaron a cabo. El ascenso al poder de Gerardo Machado (1925-1933) y la dictadura que implantó motivó una reacción popular y el desarrollo de un movimiento clandestino. En esas circunstancias se crearon en la ilegalidad los grupos iniciales del Primer Partido Marxista Leninista en Matanzas (1928) y su fachada legal la Juventud Obrera Deportiva y Cultural. En agosto de l933 el pueblo matancero se sumó a la Huelga General que derrocó el 12 de agosto de ese año a la dictadura machadista. En la lucha contra esa tiranía cayeron valiosos hijos de la tierra matancera. El epílogo de este proceso conocido en la Historia de Cuba como la Revolución del 33, tuvo lugar en las inmediaciones del río Canímar, en la fortaleza colonial de El Morrillo, cuando la reacción logró asesinar a los lideres insurreccionales Antonio Guiteras y el venezolano Carlos Aponte, el 8 de mayo de 1935.

En el ámbito cultural y ante el abandono oficial, fueron las clases medias de la provincia las que impulsaron el desarrollo en esta esfera. Se destacaron las actividades de la Sociedad Milanés, la Sociedad de Conferencias, el Grupo Matanzas y otros. La poesía de Bonifacio Byrne y Agustín Acosta sobresalieron por su acento social y patriótico, marcadamente antimperialista. En la educación fue creada la Escuela Normal para Maestros y se logró estabilizar el Instituto de Segunda Enseñanza en un edificio erigido al efecto. Sin embargo el resto del sistema educacional público tenia ribetes desastrosos y solo sobresalían algunos centros privados. Más del 30% de las personas mayores de 10 años eran analfabetas. Salud, y la seguridad social estaban sencillamente abandonadas y el desempleo crónico azotaba al territorio. Un aspecto importante fue la fundación en 1935 de la Asociación Amigos de la Cultura Cubana que llevó a cabo una inusitada obra de promoción, divulgación y educación en la sociedad yumurina.

El ascenso del fascismo mundial marcó una huella en Matanzas. Centenares de combatientes cubanos, entre ellos decenas de matanceros, fueron a pelear a España en apoyo del pueblo español, y cayeron en la contienda varios hijos de Matanzas.

Los años de la Segunda Guerra Mundial fueron de relativa bonanza económica. Se elevó la producción azucarera y el precio del dulce producto, se reactivaron los puertos de Matanzas y Cárdenas, creándose en el primero la Zona Franca y se reanimaron otras industrias como la henequenera. Se trajeron de los Estados Unidos fábricas nocivas y deterioradas como la Rayonera y se crearon otras como la de conservas de Colón, pero el pueblo matancero pudo extraer poco provecho del auge comercial y productivo. El robo de los tesoros públicos, y el vandalismo oficial signaron esa época

También crecieron las lacras sociales. El desempleo alcanzó altos niveles acompañado de la prostitución, el juego ilícito, el analfabetismo, la mendicidad y el desamparo oficial. Aparecieron los barrios de indigentes y fueron frecuentes los desahucios y los negocios turbios. La Zona Franca se convirtió en fuente del contrabando oficial.

La protesta popular frente a esta situación se desarrolló a través de las luchas obreras, campesinas y estudiantiles que se hicieron sentir en toda la provincia y especialmente en las grandes ciudades.

 

El 10 de marzo de 1952, Fulgencio Batista dio un golpe de estado y tomó el poder. El regimiento 4 Plácido, unidad militar de mayor jerarquía en el territorio yumurino, fue uno de los últimos en plegarse al cuartelazo y sólo lo hizo mediante la intervención de la Embajada norteamericana.

Inmediatamente las masas populares asumieron el reto de reconquistar la libertad. Los estudiantes y los obreros de la provincia jugaron, desde los primeros instantes, el papel protagónico contra el gobierno de facto. A partir de esos momentos en los principales hechos de armas acaecidos en todo el país contra la dictadura, estuvieron presentes decenas de matanceros, muchos de los cuales cayeron en el duro enfrentamiento.

En el Asalto al Cuartel Moncada, lidereado por Fidel participaron 11 matanceros, de ellos 7 fueron asesinados, encabezados por el Dr. Mario Muñóz Monroy, el médico colombino. Este hecho abrió la lucha armada contra Batista y el gobierno imperialista de los EE.UU. que lo sustentaba.

A mediados de 1955 se crearon en la provincia de Matanzas los primeros grupos del Movimiento Revolucionario 26 de julio, (MR-26-7) el cual bajo la dirección de Fidel Castro, encabezó la lucha insurreccional.

El 29 de abril de 1956, un destacamento insurgente comandado por el yumurino Reynold García García, asaltó el Cuartel Goicuría, la plaza militar de mayor importancia del territorio. Esta acción trasciende a la historia como el esfuerzo bélico más descollante en Matanzas durante la lucha contra la dictadura batistiana y en el cual cayeron 15 combatientes. Como resultado de la acción se quebró el Diálogo Cívico, que buscaba apartar a las masas del camino revolucionario y demostró la verdadera faz sanguinaria y cruel del régimen, al cual desacreditó internacionalmente

El 2 de diciembre de 1956 desembarcó por playa Las Coloradas la expedición del yate Granma, dirigida por Fidel y en la cual venia un grupo de 8 matanceros, iniciándose de esta manera la lucha armada guerrillera en las montañas y continuó la clandestina en las ciudades.

El pueblo matancero actuó decididamente en esta confrontación. El Asalto a Palacio y Radio Reloj fue dirigido por el cardenense José Antonio Echevarria Bianchi. En el alzamiento de Cienfuegos (5 de septiembre de 1957) cayeron dos yumurinos. La Huelga del 9 de abril de 1958 tuvo una expresión concreta en la provincia y en ella perecieron mas de 15 hijos del territorio.

 

A pesar de las condiciones adversas de la topografía matancera a finales de 1958 existían varios grupos guerrilleros del MR-26-7 y el Partido Socialista Popular, que llevaron a cabo heroicas y audaces acciones. Cuando finalizó la contienda, con la caída del tirano, el primero de enero de 1959, algo más de un centenar de matanceros había perecido en el empeño de crear una patria justa y decorosa.

El 7 de enero de 1959 Fidel penetró en la provincia y contactó personalmente con las masas de Los Arabos, Colón, Perico, Jovellanos y Cárdenas, las cuales lo recibieron apoteósicamente. En horas de la noche le habló al pueblo matancero desde el balcón central del Palacio de Gobierno Provincial y posteriormente durmió en Varadero, siguiendo a la Ciudad Bandera a rendir tributo al líder estudiantil José Antonio Echevarria en cuya tumba depositó flores.

Una nueva era comenzó en todo el país y por supuesto en Matanzas. Se detuvieron los desahucios, fueron repuestos los obreros despedidos por causas políticas, sobre los esbirros y torturadores del pueblo cubano cayó el peso de la ley y el aparato estatal fue saneado al igual que la gestión de gobierno.

Matanzas, como parte del país, recibió los beneficios de medidas de contenido popular como La Ley de Reforma Agraria (17de mayo de 1959), la rebaja de alquileres y medicinas, la Ley de Reforma Urbana, el Plan de Desarrollo de la Ciénaga de Zapata y otras. Fue mitigado el desempleo, el gasto social fue elevado y se llevaron a cabo proyectos como la Alfabetización.

En esta gesta Matanzas hizo aportes sustanciales. El Campamento Nacional donde se prepararon los alfabetizadotes fueron las instalaciones de la playa de Varadero, mientras la experiencia piloto en lugares de difícil acceso se desarrolló en la Ciénaga de Zapata. No es posible olvidar que las Brigadas de Alfabetización Conrado Benítez, tomaron su nombre del maestro matancero asesinado por las bandas de alzados organizados en zonas del Escambray por las agencias de subversión yanquis del gobierno de los EE.UU.

Estas disposiciones concitaron el odio del Gobierno de los Estados Unidos el cual apeló a un variado espectro de medidas que fueron de las amenazas a los hechos consumados. El 17 de abril de 1961 más de 1500 mercenarios desembarcaron por el sur de la provincia, apoyados por el poderío bélico estadounidense. La invasión fue derrotada en menos de 72 horas al costo de la vida de 156 cubanos, de ellos 20 matanceros, y 5 civiles cenagueros.

Entre 1960 y 1963 la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos creó en Matanzas más de 40 grupos armados con el objetivo de implantar el terror en las zonas rurales y dar la sensación del desarrollo de una guerra civil. Solamente las vidas de los revolucionarios caídos en este enfrentamiento se elevan a más de 120. Igualmente y como parte de todo el país los matanceros estuvieron en pie de guerra cuando la Crisis de Octubre la cual puso al mundo al borde de una conflagración atómica.

Un lugar importante en esta agresiva política de los EE. UU. contra Cuba, tiene entre sus pilares al inhumano y genocida bloqueo, que constituye una verdadera guerra económica. A esta medida se agregan otras de diversa índole las cuales le han costado al pueblo matancero, entre 1959 y 1999, más de 5 mil quinientos millones de pesos y alrededor de 500 víctimas entre muertos y lesionados, algunos con secuelas para toda la vida.

El terrorismo de Estado impuesto por los gobernantes estadounidenses no ha detenido el desarrollo socio económico de la provincia. Un aspecto importante lo constituyó la creación del Plan Citrícola Victoria de Playa Girón y el Plan de Escuelas en el Campo. En la zona de la Ciénaga de Zapata se desarrolló un proyecto integral que incluye el turismo, el manejo de los bosques y el medio ambiente y la elevación constante del nivel social de sus pobladores.

 

El esfuerzo desarrollado en Matanzas en la zafra de 1970 culminó con la producción de un millón de toneladas de azúcar, hazaña repetida en años posteriores. Como parte de este ímpetu productivo se construyó el central Mario Muñoz en Los Arabos, el mayor edificado por la Revolución en el país.

El sector educacional dio un extraordinario paso de avance al crearse la Universidad Camilo Cienfuegos, el Instituto Superior Pedagógico Juan Marinello y la Facultad de Ciencias Médicas Juan Guiteras. En la actualidad la vanguardia de este proceso es la municipalización que se expresa en todos los territorios cuando lleva la Enseñanza Superior hasta los más aislados y distantes rincones de la provincia.

Entre 1973 y 1974, se ejecutó en Matanzas la experiencia del Poder Popular, llevada después, en 1976, a todo el país. La provincia disfruta del ejercicio democrático de elegir a sus dirigentes desde la base hasta la Nación, los cuales rinden cuenta de su gestión periódicamente y el pueblo es el actor real de una verdadera democracia participativa.

A mediados de la década del 70 se decidió apoyar la liberación del pueblo angoleño, cuestión que se extendió a otros países. Más de 30 mil matanceros han brindado su ayuda desinteresada en decenas de países de África, Asia y América Latina. En estas misiones han perdido la vida cerca de 200 compatriotas.

En el quehacer de este período el apoyo de la ciencia y la técnica ha sido decisivo. A los planes que ejecutan los centros de la Enseñanza Superior, se unen más de 20 instituciones de este tipo, entre ellos la Estación Experimental de la Caña de Azúcar, la de Pastos y Forrajes y el Laboratorio de Cítricos, el Archivo Histórico Provincial y la Oficina del Historiador. El territorio cuenta con un potencial científico de más de 200 doctores en ciencias y varias centenas de graduados en Maestrías.

La lucha por la devolución del niño cardenense Elián Gonzáles, secuestrado en los Estados Unidos por la Mafia de Miami, desató un movimiento que se lleva a cabo en todo el país bajo el nombre de Batalla de Ideas. Como parte de ella Matanzas participa activamente, con acciones concretas en la lucha por la liberación de los Cinco Héroes cubanos que cumplen injustas y horrendas condenas en cárceles estadounidenses. En Cárdenas se ha habilitado el museo de la Batalla de Ideas, expresión concreta de esta lucha.

Hay que mencionar la participaron del personal medico matancero en misiones internacionalistas en tres continentes y la creación de una base sólida en la provincia para recibir becarios extranjeros de medicina y a la Operación Milagro. En otras esferas de la solidaridad están presentes los matanceros.

Reconociendo la preminencia del territorio a lo largo de toda su historia, y que lo ha hecho merecedor en varias ocasiones de ser la sede del Acto Nacional por el Asalto al Cuartel Moncada el Primer Ministro de la Revolución Cubana, Fidel Castro, ha expresado:

“Este es un pueblo magnífico, y ustedes matanceros, en estos meses y en estos días lo han demostrado, con ese caudal inagotable de entusiasmo, de energía, de cooperación, de espíritu revolucionario. La actitud de ustedes consolida nuestra confianza en la Revolución”.