Apicultura Matancera

Fecha: 
Miércoles, Junio 20, 2018

La certidumbre del impacto del cambio climático y en particular para la apicultura de esta provincia, se afianza con creces ante las demoledoras inundaciones de la tormenta subtropical Alberto, causantes de una sensible pérdida en apiarios y sobre todo en un ecosistema estimado por su floración: la Ciénaga de Zapata.

Para Lorenzo Falcón Sotolongo, director de la Unidad Básica de Producción aquí, el clima se ha ensañado particularmente en el momento de mayor florescencia, puesto que durante los meses de abril a junio, se acopia el cincuenta por ciento de la producción anual sobre todo en la ciénaga, una región de variedad floral y abundante en soplillo; que procura una miel perfumada y agradable al paladar. 

En ese momento -narra el apicultor- teníamos en la ciénaga y sus cercanías poco más de 18 mil colmenas, de tal forma que con las inundaciones sufrimos pérdidas irreversibles en tres mil, siete mil se nos dañaron y logramos recuperar cerca de seis mil, que son atendidas con particular celo para retomar la producción.

 

Habría que aclarar que los matanceros lideran la producción del néctar en la nación y durante el último quinquenio habían impuesto records de significación por encima de las mil 250 toneladas, y significativas cifras de abejas reinas, cera y propóleos; además de ensayar en otros renglones como el apetecido polen.

Así las cosas, el volumen total de miel acopiada hasta el momento alcanza las 495 toneladas y en la medida en que se restañen las pérdidas en el parque apícola; se alimenten convenientemente los insectos, se incentive la producción de abejas reinas y se alisten las medidas para el control sanitario en los apiarios, ha de transcurrir al menos un año para considerar el retorno a la normalidad.

No es menos cierto que la milenaria profesión ahora ensancha las puertas de la solidaridad, como es natural entre el cubano en los momentos de angustia; para por ejemplo; combatir el desaliento de quienes, propietarios de 700 colmenas; ahora apenas cuentan un centenar.

Lo interesante es como algunos colmeneros comentan, en ser capaces de escuchar e interpretar a quienes poblaron la tierra mucho antes que el hombre puesto que con más intuición que él, ha alertado, con excepcional elocuencia; sobre el cambio climático. (José Miguel Solís Díaz/Radio Rebelde)